No voy a seguir revolviendo el agua y el aceite.
Voy a dejar de luchar contra lo que no puedo controlar y voy a dejar de buscarle explicación a lo que no puedo entender. Voy a renunciar a mi naturaleza curiosa y reparadora y sólo voy a dejar que esto pase sin alterarme demasiado. Hay cosas más importantes a las que debo dedicarle mi completa atención.
Me di cuenta que hay cosas, relaciones y situaciones que no me importan tanto como creía y que no pienso esforzarme más por entenderlas, repararlas, mantenerlas. Es obvio que me dan vuelta en la cabeza un rato, pero si las pongo en una balanza.... no valen la pena. Es como dice mi mamá: "Si la cosa no resulta a la primera, a la segunda ni a la tercera,bueno, entonces se supone que no debe funcionar". Como cuando quieres irte de viaje a alguna parte, si ves que hay muchos intentos fallidos, obstáculos, retrasos, contratiempos,etc, mejor no planifiques ese viaje por que hay algo que te está tratando de decir "no vayas".
Siento que estiré el chicle y que aunque no pasaron muchas cosas visibles bajo el puente, si hubo una gran cantidad de cosas feas que pasaron bajo el agua y ya no puedo dejar de verlas.
Hay una pelicula que dice que cuando en una relación de pareja (en este caso de amistad) pasas cierto punto en que hieres mucho a la otra persona o te hieren mucho, es mejor no seguir intentándo ni tratar de repararlo, porque no lo vas a conseguir, hay cosas que uno no puede borrar y punto. Y aunque aqui no hubo mucha palabra hiriente, de hecho no hubo muchas palabras, sino que hubo más silencio, el silencio también hiere, la indiferencia, el desamor, y la soberbia. Yo no puedo ser amiga de alguien que me considere tan poca cosa como para no responderme un mail, ni siquiera para decir que aun está molesta (por lo que sea) y que espere a que pase más tiempo antes de retomar lo que sea que esta relación hibrida haya sido.
Al principio del desencuentro me sentí culpable de que no me importara tanto reparar las cosas, o sea, de no poner tanto de mi parte para aclarar las cosas, pero dado que desde mi contraparte sólo veo indiferencia, ya no me siento tan culpable porque veo que tampoco vale la pena para ella, así que me quedo más tranquila.

A pesar de todo, brindo por ella, le deseo mucho éxito en la vida, en sus relaciones de pareja y en su familia y esta entrada en mi Blog la escribo para despedirme de algo que para mi fue importante una vez. Estoy feliz de no haberme dejado llevar por las apariencias, por lo que me decía otra gente, incluso por lo que me soplaba mi subconsciente, porque logré romper paradigmas, conocer a una persona buena y haber sido útil para ella también.

No hay rencores, sólo está el resultado de la balanza inclinada hacia la salud mental y la honestidad.
Salud!


Buenas tardes niña
Eso es lo mismo que hice yo ,lo que no vale la pena lo que nos hace daño
hay que dejarlo atras aunque aveces cueste ¿niña esos apellidos son muy
españoles ?
un beso enorme de
Maria